Poetas del s. XX en Colombia

Después del Modernismo, en el campo de la poesía en Colombia, encontramos poetas que por diversas razones terminaron agrupándose, su nombre pasaría a la historia de la literatura ligado a ese grupo. A algunos los reunía la tarea de publicar juntos una revista, a otros el compartir una particular forma de escritura, a otros su costumbre de reunirse en un café bogotano a hablar de poesía, otros simplemente por coincidir en un mismo tiempo histórico. Otros poetas particulares resultarían inclasificables porque coincidiendo en tiempo y generación con algunos de estos grupos, no coincidieron en el espacio, o su estética apuntaba a otro norte, los podríamos llamar “independientes”.

miércoles, 29 de marzo de 2017

NADAÍSTAS


NADAÍSTAS

GONZALO ARANGO


Gonzalo Arango Web

REVOLUCIÓN

Una mano
más una mano
no son dos manos
Son manos unidas
Une tu mano
a nuestras manos
para que el mundo
no esté en pocas manos
sino en todas las manos

💜💜💜💜💜

POEMA TRISTÍSIMO

Si muero
te invito al sol
alma mía
y no olvides
llevar tu cuerpo

Sufriremos felices
y juntos seremos
carne de luz
en la memoria de Dios

Y si no hay Dios
lo mismo da

Recordaremos el sol
que tanto nos gustaba
allá en Cali Colombia
Nuevo Mundo ¿Recuerdas?

¿O era en la luna?
¡Lo olvidé!


💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜


JAIME JARAMILLO ESCOBAR


MAMÁ NEGRA

Cuando mamá negra hablaba del Chocó
le brillaba la cadena de oro en el pescuezo,
su largo pescuezo para beber agua en las totumas,
para husmear el cielo,
para chuparles la leche a los cocos.
Su pescuezo largo para dar gritos de colores con las guacamayas,
para hablar alto entre las vecinas,
para ahogar la pena,
y para besar a su negro, que era alto hasta el techo.
Su pescuezo flexible para mover la cabeza en los bailes,
para reír en las bodas.
Y para lucir la sombrilla y para lucir el habla.
Mamá negra tenía collares de gargantilla en los baúles,
prendas blancas colgadas detrás del biombo de bambú,
pendientes que se bamboleaban en sus orejas,
y un abanico de plumas de ángel para revolver el aire.
Su negro le traía mucho lujo del puerto cada vez que venían los barcos,
y la casa estaba llena de tintineantes cortinas de conchas y de abalorios,
y de caracoles para tener las puertas y para tener las ventanas.
Mamá negra consultaba el curandero a propósito del tabardillo,
les prendía velas a los santos porque le gustaba la candela,
tenía una abuela africana de la que nunca nos hablaba,
y tenía una cosa envuelta en un pañuelo,
un muñequito de madera con el que nunca nos dejaba jugar.
Mamá negra se subía la falda hasta más arriba de la rodilla para pisar el agua,
tenía una cola de sirena dividida en dos pies,
y tenía también un secreto en el corazón,
porque se ponía a bailar cuando oía el tambor del mapalé.
Mamá negra se movía como el mar entre una botella,
de ella no se puede hablar sin conservar el ritmo,
y el taita le miraba los senos como si se los hubiera encontrado en la playa.
Senos como dos caracoles que le rompían la blusa,
como si el sol saliera de ellos,
unos senos más hermosos que las olas del mar.
Mamá negra tenía una falda estrecha para cruzar las piernas,
tenía un canto triste, como alarido de la tierra,
no le picaba el aguardiente en el gaznate,
y, si quería, se podía beber el cielo a pico de estrella.
Mamá negra era un trozo de cosa dura, untada de risa por fuera.
Mi taita dijo que cuando muriera
iba a hacer una canoa con ella.

💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜

EDUARDO ESCOBAR

 


NOCHE SECRETA


Busqué a Dios con sinceridad y paciencia
en el directorio telefónico
y en aguas mansas
y en aguas turbias
y en las precipitaciones de agua
Lo busqué en la ausencia de los que amamos
y en los desperfectos de nuestras mansedumbres
Me fui tras El por pequeñas ciudades
y busqué su fotografía cada mañana en el periódico
Amé en la risa de la muchacha Su risa
y en la mirada de mi prójimo
Pero encontré la muerte en todas partes
(buscar es lo que importa)

💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜


AMILCAR OSORIO


DEL LADO DE LOS SUEÑOS (Frag.)

(…) Esta noche, en tanto, yo me he ido yendo solo
por las encrucijadas del lado de los sueños,
alejado de los sobresaltos, por un mundo
muelle y quieto, cercano e impalpable,
por unos estanques de luz sin precedentes,
por unos giros desconocidos y vagos,
para caer, de súbito, al amanecer,
en sus brazos de aurora boreal.


💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜


MARIO RIVERO

 


SOLITARIO ESPECTADOR

Solitario espectador, demasiado
he oído al mundo falso
aplaudir una vacía sombra,
al mundo que censuraba
al hombre vivo.


💜💜💜💜💜💜💜💜💜💜

MITO


MITO

JORGE GAITÁN DURÁN



SI MAÑANA DESPIERTO

De súbito respira uno mejor y el aire de la primavera
llega al fondo. Mas sólo ha sido un plazo
que el sufrimiento concede para que digamos la palabra.
He ganado un día, he tenido el tiempo
en mi boca como un vino.

Suelo buscarme
en la ciudad que pasa como un barco de locos por la noche.
Sólo encuentro un rostro: hombre viejo y sin dientes
a quien la dinastía, el poder, la riqueza, el genio,
todo le han dado al cabo, salvo la muerte.

Es un enemigo más temible que Dios,
el sueño que puedo ser si mañana despierto
y sé que vivo.
Mas de súbito el alba
me cae entre las manos como una naranja roja.

💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙

EDUARDO COTE LAMUS



CANTO DE FUTURO

Si ésta, una palabra, de pronto se muriera,
y se le fuesen cayendo las letras
como las hojas de un árbol,
y quedase descarnada,
y solamente la sangre del sonido
produjera un murmullo.
Si éste, un poema en las angustias,
viajero de las sombras y la muerte
encontrara a las voces desangrándose.
Si yo, un hombre delirante,
hallase el fondo de mis manos
y fuese ahondando una mirada
hasta enterrar el tiempo.
Si después del verbo y de la carne
detuviera una fuerza fatigada
la caída del mundo y del sonido
y hallase, de pronto, las aldeas
donde se quejan los poemas.
Y si también viera el mismo
que fui entre los sueños,
cavaría la nostalgia hasta encontrar lo triste
porque después del fin está el silencio,
y el recuerdo, una mano levantada.
             
   Preparación para la muerte, 1950.



💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙

FERNANDO CHARRY LARA

 


LLEGAR EN SILENCIO


Despierto en la noche lleno de palabras
como envuelta entre las llamas de la música
se levanta una casa en la distancia.
Un perfume hay, un valle de silencio,
un lento roce o beso se aproximan, callando,
si llega el delirio, el fulgor solitario del insomnio.

Quiero entonces una silenciosa figura humana,
quiero un rostro hasta mí llegar, quedarse lento,
quiero unas manos, un pecho, unos devoradores labios,
todo lo que un nocturno cuerpo nos entrega.

Hasta mi habitación podría llegar
con un paso de ola o lenta nave,
prolongado el deseo, espina de las noches.

Extendería entre los terciopelos húmedos de los besos
sus cálidos brazos,
hasta no ser sino un cuerpo
abandonado calladamente sobre otro.

Hasta morir así, hasta juntar los labios, los pasos
que con los pasos míos
recorren, como también el viento de la noche,
desiertos corredores donde se oye
llorar el escondido amor entre las sombras.


💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙


FERNANDO ARBELÁEZ

 



CANTO LLANO


Son muy pocas las palabras que sé,
muy pocos
los nombres que puedo decir
claramente... Apenas
conozco el comienzo de un celeste abecedario:
Ave, Mano, Promesa, no sé muy bien...
Quizá apenas sueño
y pienso en un perfume
o en alguna ventana del océano.
No sé mucho del viento;
nada sé de los árboles y apenas de los hombres...
Tan sólo sé que escucho atentamente,
que mis labios se queman en silencio,
que vago, así, mirando las ciudades
con mi boca de arenas y deseos.
No sé nombrarte Amor... ¿quizás? No sé:
tal vez nosotros dos, talvez el cielo,
tal vez este pequeño canto que me lleva...
Nada puedo decir: sólo la noche,
la viva noche clara y el desvelo.
He aprendido mil nombres. Yo no sé.
Máscaras de las cosas que no quiero,
mentido amor en la desnuda sombra,
mentido amor, desesperado fuego.
Miro detrás de las estrellas, miro
los hombres, miro los senderos,
miro mi corazón y busco un nombre
y escucho el corazón y mis recuerdos.
No sé. Tal vez escucho las estrellas
en un secreto idioma que no entiendo.
Mano, Vino, Perfume, simples cosas,
simples, mi corazón contra los vientos,
tan sólo mi desvelo y las auroras
y un nombre,
un solo nombre y el silencio.



💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙


ÁLVARO MUTIS



LIED MARINO

Vine a llamarte
a los acantilados.
Lancé tu nombre
y sólo el mar me respondió
desde la leche instantánea
y voraz de sus espumas.
Por el desorden recurrente
de las aguas cruza tu nombre
como un pez que se debate y huye
hacia la vasta lejanía.
Hacia un horizonte
de menta y sombra,
viaja tu nombre
rodando por el mar del verano.
Con la noche que llega
regresan la soledad y su cortejo
de sueños funerales.





💙💙💙💙💙



AMÉN

Que te acoja la muerte
con todos tus sueños intactos.
Al retorno de una furiosa adolescencia,
al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron,
te distinguirá la muerte con su primer aviso.
Te abrirá los ojos a sus grandes aguas,
te iniciará en su constante brisa de otro mundo.
La muerte se confundirá con tus sueños
y en ellos reconocerá los signos
que antaño fuera dejando,
como un cazador que a su regreso
reconoce sus marcas en la brecha.



💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙


HÉCTOR ROJAS HERAZO



SÚPLICA DE AMOR

Por mi voz endurecida como una vieja herida;
por la luz que revela y destruye mi rostro;
por el oleaje de una soledad más antigua que Dios;
por mi atrás y mi adelante;
por un ramo de abuelos que reunidos me pesan;
por el difunto que duerme en mi costado izquierdo
y por el perro que lame los pómulos;
por el aullido de mi madre
cuando mojé sus muslos con un vómito oscuro;
por mis ojos y mis dedos culpables de todo lo que existe;
por la gozosa tortura de mi saliva
cuando palpo la tierra digerida en mi sangre;
por saber que me pudro:
ámame.


💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙


ROGELIO ECHAVARRÍA



EL TRANSEÚNTE

Todas las calles que conozco
son un largo monólogo mío
llenas de gentes como árboles
movidos por una oscura batahola.
O si el sol florece en los balcones
y siembra su calor en el polvo movedizo,
las gentes que hallo son simples piedras
que no sé por qué viven andando.
Bajo sus ojos que me miran hostiles
como si yo fuera enemigo de todos,
no puedo descubrir una conciencia libre,
un criminal o un artista,
pero sé que todos luchan solos
por lo que buscan todos juntos.
Son un largo gemido
todas las calles que conozco.




💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙


martes, 28 de marzo de 2017

PIEDRA Y CIELO


PIEDRA Y CIELO


EDUARDO CARRANZA


AZUL DE TI

Pensar en ti es azul, como ir vagando
por un bosque dorado al mediodía:
nacen jardines en el habla mía
y con mis nubes por tus sueños ando.

Nos une y nos separa un aire blando,
una distancia de melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolido y esperando.

Es como un horizonte de violines
o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.

El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro, entre lámpara de trino,
azul domingo de mi pensamiento.



💛💛💛💛💛

ES MELANCOLÍA

Te llamarás silencio en adelante.
Y el sitio que ocupabas en el aire
se llamará melancolía.

Escribiré en el vino rojo un nombre:
el tu nombre que estuvo junto a mi alma
sonriendo entre violetas.

Ahora miro largamente, absorto,
esta mano que anduvo por tu rostro,
que soñó junto a ti.

Esta mano lejana, de otro mundo
que conoció una rosa y otra rosa,
y el tibio, el lento nácar.

Un día iré a buscarme, iré a buscar
mi fantasma sediento entre los pinos
y la palabra amor.

Te llamarás silencio en adelante.
Lo escribo con la mano que aquel día
iba contigo entre los pinos.


💛💛💛💛💛


DOMINGO

Un domingo sin ti, de ti perdido,
es como un túnel de paredes grises
donde voy alumbrado por tu nombre;
es una noche clara sin saberlo
o un lunes disfrazado de domingo;
es como un día azul sin tu permiso.


Llueve en este poema; tu lo sientes
con tu alma vecina del cristal;
llueve tu ausencia como un agua triste
y azul sobre mi frente desterrada.

He comprendido cómo una palabra
pequeña, igual a un alfiler de luna
o un leve corazón de mariposa,
alzar puede murallas infinitas,
matar una mañana de repente,
evaporar azules y jardines,
tronchar un día como si fuera un lirio,
volver granos de sal a los luceros.

He comprendido cómo una palabra
de la materia azul de las espadas
y con aguda vocación de espina,
puede estar en la luz como una herida
que nos duele en el centro de la vida.


Llueve en este poema, y el domingo
gira como un lejano carrusel;
tan cerca estás de mi que no te veo,
hecha de mis palabras y mi sueño.

Yo pienso en ti detrás de la distancia,
con tu voz que me inventa los domingos
y la sonrisa como un vago pétalo
cayendo de tu rostro sobre mi alma.

Con su hoja volando hacia la noche,
rayado de llovizna y desencanto,
este domingo sin tu visto bueno
llega como una carta equivocada.

La tarde, niña, tiene esa tristeza
del aire donde hubo antes una rosa;
yo estoy aquí rodeado de tu ausencia
hecho de amor y solo como un hombre. 



💛💛💛💛💛💛💛💛💛💛

JORGE ROJAS





LECCIÓN DEL MUNDO


Este es el cielo de azulada  altura
y este el lucero y esta la mañana
y esta la rosa y ésta la manzana
y esta la madre para la ternura.      

Y esta la abeja para la dulzura
y este el cordero de la tibia lana
y estos: la nieve de blancura vana
y el surtidor de líquida hermosura.

Y esta la espiga que nos da la harina
y esta la luz para la mariposa
y esta la tarde donde el ave trina.            

Te pongo en posesión de cada cosa,
callándote tal vez que está la espina
más cerca del dolor que de la rosa.


💛💛💛💛💛

VIDA

Vivir como una isla,
lleno por todas partes
de ti, que me rodeas
ya presente o distante.       

con un temblor de luz
primera, sin pulir,
sin arista de tarde,
ni sombra de jardín.

Y ángeles en espejos
guardando tu mirada
para hacerse verdades
y noches estrelladas.


💛💛💛💛💛

LA SOLEDAD

Siempre la soledad está presente
donde estuvo la voz y fue la rosa,
en todo lo de ayer su pie se posa
y le ciñe su sombra dulcemente.          

El recuerdo que está bajo la frente
tuvo presencia. Fuente rumorosa
fue su paso en la tierra, cada cosa
lleva su soledad tras su corriente.

Es soledad la miel que dora el seno
y soledad la boca que conoce
su entregado sabor de fruto pleno.        

Cada instante que pasa, cada roce
del bien apetecido, queda lleno
de soledad, al tránsito del goce.


💛💛💛💛💛

NIÑA

Niña en el tacto de la luz  te siento
diluida en palabras, gesto, risa,
levemente agitada por la brisa
que dan las alas de mi pensamiento.           

Niña que pasas con el movimiento
sin curso de la flor, lleva tu prisa
un amoroso tiempo de sonrisa
en cada eternidad de tu momento.              

Niña que traspasándome la  frente,
como flechas de sol un claro río,
haces pensar en ti tan dulcemente.

Está tu voz en el espacio mío,
salvándome el instante, como un puente
hecho sobre una gota de rocío.


💛💛💛💛💛💛💛💛💛💛

ARTURO CAMACHO RAMÍREZ


NADA ES MAYOR

Nada es mayor que tú: sólo la rosa
tiene tu edad suspensa, ilimitada:
eres la primavera deseada,
sin ser la primavera ni la rosa.

Vago espejo de amor donde la rosa
inaugura su forma deseada,
absorta, inmensa, pura, ilimitada,
imagen, sí, pero sin ser la rosa.

Bajo tu piel de nube marinera,
luz girante tu sangre silenciosa
despliega su escarlata arborecida.

Nada es mayor que tú, rosa y no rosa,
primavera sin ser la primavera:
arpegio en la garganta de la vida.


 💛💛💛💛💛💛💛💛💛💛

GERARDO VALENCIA



POESÍA

Amigo, no desdeñes
la humilde poesía,
que en tallo más débil
hay una flor erguida
y en las alas más tenues
puede volar la vida.
Amigo, no destruyas
la oculta poesía,
que en la hierba que pisas
está brillando el día
y en los árboles secos
hay un arpa escondida.
Amigo, no te empeñes
en la palabra esquiva,
que el vocablo más dulce
puede ser la mentira
y en la voz del silencio
está la poesía.
Amigo, no lamentes
la ausente poesía,
que ella está en la añoranza
de la ilusión perdida
y es nueva en la ternura
del amor que se olvida.
Amigo, no te embriagues
de falsa poesía,
que es el agua sencilla
para la sed bebida
y en la luz de un instante
puede estar la alegría.
Amigo, busca siempre
la muda poesía,
la que no tiene forma
para verter su esencia
y que sin tú saberlo
en ti mismo se anida.
El sueño de las formas, 1981.
 💛💛💛💛💛💛💛💛💛💛

CARLOS MARTÍN



OTOÑO

Arregla los papeles. Es ya tiempo. No temas
al rigor del invierno. Aún hay fuego. Arde
un rescoldo de amor y al fulgor de la tarde
nacen aún los besos, los poemas.

Después de todo, mira, no importa, hemos vivido
al borde cotidiano del asombro,
una mirada basta, la voz con que te nombro
basta para olvidar la muerte y el olvido.

¿Para qué regresar en busca de la aldea
natal? El tiempo pasa. Si abres la ventana
de nuevo nace el mundo. Déjame que te vea
a la orilla del alma, real, mía, cercana.

Somos hambre, penumbra, testimonio de seres.
Nada nos pertenece, somos rumor profundo
del prodigio que pasa. Escúchame, no esperes
nada más. Mira. Ama. Despídete del mundo.

💚💚💚💚💚💚💚💚💚💚

Al margen del piedracielismo


AURELIO ARTURO




MORADA AL SUR (frag)

I
En las noches mestizas que subían de la hierba,
jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes,
estremecían la tierra con su casco de bronce.
Negras estrellas sonreían en la sombra con dientes de oro.

Después, de entre grandes hojas, salía lento el mundo.
La ancha tierra siempre cubierta con pieles de soles.
(Reyes habían ardido, reinas blancas, blandas,
sepultadas dentro de árboles gemían aún en la espesura).

V
He escrito un viento, un soplo vivo
del viento entre fragancias, entre hierbas
mágicas; he narrado
el viento; sólo un poco de viento.

Noche, sombra hasta el fin, entre las secas
ramas, entre follajes, nidos rotos -entre años-
rebrillaban las lunas de cáscara de huevo,
las grandes lunas llenas de silencio y de espanto.

💛💛💛💛💛

MEIRA DEL MAR



DE PASO

No es el tiempo
el que pasa.
       Eres tú
que te alejas
        apresuradamente
hacia la sombra,
y vas dejando caer,
como el que se despoja
de sus bienes,
todo aquello que amaste,
las horas
que te hicieron la dicha,
amigos
en quienes hubo un día
refugio tu tristeza,
sueños
inacabados.
Al final, casi
vacías las manos,
te preguntas
en qué momento
se te fue la vida,
se te sigue yendo,
como u hilo de agua
entre los dedos.

💛💛💛💛💛💛💛💛💛💛


INDEPENDIENTES

LUIS VIDALES



ORACIÓN DE LOS BOSTEZADORES


Señor.
Estamos cansados de tus días

y tus noches.

Tu luz es demasiado barata

y se va con lamentable frecuencia.

Los mundos nocturnales
producen un pésimo alumbrado
y en nuestros pueblos
nos hemos visto precisados a sembrarle a la noche
un cosmos de globitas eléctricas.
Señor.
Nos aburren tus auroras
y nos tienen fastidiados
tus escandalosos crepúsculos.
¿Por qué un mismo espectáculo todos los días
desde que le diste cuerda al mundo?
Señor.
Deja que ahora
el mundo gire al revés
para que las tardes sean por la mañana
y las mañanas sean por la tarde.
O por lo menos
Señor
si no puedes complacemos
entonces
Señor
te suplicamos todos los bostezadores
que transfieras tus crepúsculos
para las 12 del día.
Amén.



                                       💚💚💚💚💚


EL TELÉFONO


El teléfono es un pulpo que cae sobre la ciudad.
Sus tentáculos se enredan en las casas.
Con las ventosas de los tentáculos
se chupa las voces de las gentes.
De noche –se alimenta de ruidos.

                                💚💚💚💚💚💚💚💚💚💚


 LUIS CARLOS LÓPEZ


A MI CIUDAD NATIVA

Noble rincón de mis abuelos: nada
como evocar, cruzando callejuelas,
los tiempos de la cruz y la espada,
del ahumado candil y las pajuelas...

Pues ya pasó, ciudad amurallada,
tu edad de folletín... Las carabelas
se fueron para siempre de tu rada...
¡Ya no viene el aceite en botijuelas!

Fuiste heroica en los tiempos coloniales,
cuando tus hijos, águilas caudales,
no eran una caterva de vencejos

Mas hoy, plena de rancio desaliño,
bien puedes inspirar ese cariño
que uno le tiene a sus zapatos viejos...


💚💚💚💚💚

LOS NUEVOS


LEÓN DE GREIFF

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RELATO DE SERGIO STEPANSKY


Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida…
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo…
La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
—en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo…—
Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo…:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo…
Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.
Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
—por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota rubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: —para echar a rodar la bola…
Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca…
o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.
Cambio mi vida —al fiado— por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra—
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas…
¡o por dos huequecillos minúsculos
—en las sienes— por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres…!
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida…

 
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RAFAEL MAYA

 

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SEREMOS TRISTES


Oye, seremos tristes, dulce señora mía.
Nadie sabrá el secreto de esta suave tristeza.
Tristes como ese valle que a oscurecerse empieza,
tristes como el crepúsculo de una estación tardía.
 
Tendrá nuestra tristeza un poco de ufanía
no más, como ese leve carmín de tu belleza,
y juntos lloraremos, sin lágrimas, la alteza
de sueños que matamos estérilmente un día.
 
Oye, seremos tristes, con la tristeza vaga
de los parques lejanos, de las muertas ciudades,
de los puertos nocturnos cuyo faro se apaga.
 
Y así, bajo el otoño, tranquilamente unidos,
tú vivirás de nuevo tus viejas vanidades
y yo la gloria póstuma de mis triunfos perdidos.

*******************


VOLVER A VERTE

Volver a verte no era sólo
un ligero y constante empeño,
sino anudar, dentro del alma.
el hielo roto del ensueño.

Volver a verte era un oscuro
presentimiento que tenía
de hallarte ajena, y sin embargo
seguir creyendo que eras mía.

Volver a verte era el milagro
de una dulce convalecencia
cuando todo,el alma desnuda
vuelve más bello de la ausencia.

Volver a verte tras la noche
impenetrable del abismo,
era hallar en tus ojos una
imagen vieja de mi mismo.

Y encontrar, en el hondo pasado,
días más bellos y mejores
como esta carta en cuyos pliegues
se conservan algunas flores.

Volver a verte era mostrarme
la pena que está congelada,
como bruma de tarde hermosa,
en el azul de tu mirada.

Y ya lo ves, del largo viaje
regrese más puro y más fuerte

Porque dormi toda una noche
en las rodillas de la muerte.

Porque yo miraba en tus ojos
un cielo de cosas pasadas,
como en el alma de las grutas
se ven ciudades encantadas.

Y porque ví tu clara imagen
entre el nimbo de luz serena
como jamás a ojos mortales
se apareció visión terrena.

Volver a verte era un oscuro
presentimiento que tenía
de hallarte ajena,y sin embargo
seguir creyendo que eras mía.

********************



JORGE ZALAMEA

 LA QUEJA DEL NIÑO NEGRO

-Las tortillas de maíz no me saben a nada, madre.
Los níqueles no me sirven de nada, madre.
El traje nuevo no me alegra nada, madre.
Nada me sirve de nada porque soy un niño negro.
-¡Pero si estás hecho de miel y leche, hijo!
-¿De miel negra, madre?
-¡No! De miel…
-¿De leche negra, madre?
-¡No! De leche…
-Aprendí a leer y de nada me sirve, madre.
Aprendí a escribir y de nada me sirve, madre.
Aprendí a contar y de nada me sirve, madre.
Nada me sirve de nada porque soy un niño negro.
-¡Pero si estás hecho de carne y hueso, hijo!
-¿De carne negra, madre?
-¡Ay!
-¿De huesos negros, madre?
-¡No! De huesos…
-Lo que tengo no me sirve de nada, madre.
Lo que doy no me sirve de nada, madre.
Lo que sueño no me sirve de nada, madre.
Nada me sirve de nada porque soy un niño negro.
-¡Pero si estás hecho de sangre, hijo!
-¿De sangre negra, madre?
-¡No! De sangre roja… Mira, como ésta… -¡Mírala! ¡Quieras o no, tienes que mirarla!

MODERNISMO

MODERNISMO


JOSÉ ASUNCIÓN SILVA

Una Noche
NOCTURNO III

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban.
Y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!

Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada...

Y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!...



Midnight dreams

Anoche, estando solo y ya medio dormido,
mis sueños de otras épocas se me han aparecido.
Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías
y de felicidades que nunca han sido mías,
se fueron acercando en lentas procesiones
y de la alcoba oscura poblaron los rincones
hubo un silencio grave en todo el aposento
y en el reloj la péndola detúvose al momento.
La fragancia indecisa de un olor olvidado,
llegó como un fantasma y me habló del pasado.
Vi caras que la tumba desde hace tiempo esconde,
y oí voces oídas ya no recuerdo dónde.
Los sueños se acercaron y me vieron dormido,
se fueron alejando, sin hacerme ruido
y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra
y fueron deshaciéndose y hundiéndose en la sombra.


Mal del siglo

El paciente:
Doctor, un desaliento de la vida
que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,
el mal del siglo… el mismo mal de Werther,
de Rolla, de Manfredo y de Leopardi.
Un cansancio de todo, un absoluto
desprecio por lo humano… un incesante
renegar de lo vil de la existencia
digno de mi maestro Schopenhauer;
un malestar profundo que se aumenta
con todas las torturas del análisis…
El médico:
Eso es cuestión de régimen: camine
de mañanita; duerma largo, báñese;
beba bien; coma bien; cuídese mucho,
¡Lo que usted tiene es hambre!…


ARS


El verso es un vaso santo. ¡Poned en él tan sólo,
un pensamiento puro,
en cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes
como burbujas de oro de un viejo vino oscuro!

¡Allí verted las flores que en la continua lucha
ajó del mundo el frío,
recuerdos deliciosos de tiempos que no vuelven,
y nardos empapados de gotas de rocío

para que la existencia mísera se embalsame
cual de una esencia ignota
quemándose en el fuego del alma enternecida
de aquel supremo bálsamo basta una sola gota!
💛💛


Biografía de José Asunción Silva





PORFIRIO BARBA-JACOB










FUTURO

Decid cuando yo muera… (¡y el día esté lejano!)
soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento,
en el vital deliquio por siempre insaciado,
era la llama al viento…

Vagó, sensual y triste, por las islas de su América;
en un pinar de Honduras vigorizó el aliento;
la tierra mexicana le dio su rebeldía,
su libertad, su fuerza… Y era una llama al viento.

De simas no sondadas subía a las estrellas;
un gran dolor incógnito vibraba por su acento;
fue sabio en sus abismos, y humilde, humilde, humilde,
porque no es nada una llamita al viento.

Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,
que nunca humana lira jamás esclareció,
y nadie ha comprendido su trágico lamento…
Era una llama al viento y el viento la apagó.



Canción de la vida profunda

“El hombre es una cosa vana, variable y ondeante…”
MONTAIGNE

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos…
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! Un día… un día… un día…
en que levamos anclas para jamás volver…
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!


Biografía de Porfirio Barba-Jacob